En busca del sitio...
Ayer caí. Aunque ya hacía tiempo que me había dado cuenta de que algo echaba en falta, hasta ayer no supe qué era. Quizá porque al venirme a Madrid perdí mi costumbre de leer en terrazas de bares y banquitos.
Pero ayer caí. Fue por la tarde. Con el buen tiempo que hacía me apeteció irme a leer The Country a la luz del lorenzo. Salí a la calle y pensé dónde ir. El retiro...Mmm no. Quizá La Latina... Tampoco. ¿Bilbao? Psss...Ningún sitio me terminaba de convencer. Los visualizaba, y rápidamente los descartaba.
Llegué a Moncloa, y como siempre que paso por allí, me quedé embobada mirando el horizonte que se abre detrás del Arco. Y entonces supe que era eso lo que andaba buscando: contemplar el horizonte. La inmensidad, la nada. Ese punto donde parece que se unen la tierra y el cielo. Algo que en Madrid es bastante difícil de encontrar con tantos edificios imponentes. Aquí los ojos sufren angustia.
Ya sé que estoy "mal acostumbrada". Cádiz es una isla de 14 kilómetros cuadrados y dispone, por tanto, de un millón de horizontes posibles. Allí, a lo más lejos que puedes estar del mar es a cinco minutos.
Paz, relax, soledad... nada como pasar las horas muertas frente al mar. Cómo lo echo de menos...





Lydia Jiménez Rodríguez dijo
¡Qué foto más preciosa, Nuria Limón! No estés triste porque si tú -que eres la alegría en estado puro- no estás pletórica, los demás nos marchitamos irremediablemente. La verdad es que, viendo la imagen de Cádiz, entiendo que lo eches de menos. Yo, que nací en la Mancha profunda, no tuve demasiados horizontes en los que perder la mirada -bueno, si tuve, pero eran praderas amarillas interminables- La verdad es que, recordadas desde ahora, quizás también eran horizontes -los míos- .
Bueno, ven pronto al Máster que tenemos un café y una conversación pendiente.
Besos hasta tu orilla,
L.
14 Mayo 2007 | 10:50 AM