Me da vértigo el punto muerto
Me angustia el cruce de miradas
Me da pena la vida, los cambios de sentido,
Me fatigan los dioses bajados del Olimpo
Me entristecen quienes me venden clines
Me aplasta la hermosura
Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
Me enervan los que no tienen dudas
Me cansa tanto tráfico
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.
las señales de stop y los pasos perdidos.
Me agobian las medianas,
las frases que están hechas,
los que nunca saludan y los malos profetas.
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu.
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer
y los que sólo son simples marionetas.
de los cuerpos perfectos,
las sirenas que ululan en las noches de fiesta,
los códigos de barras,
el baile de etiquetas.
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.
Ideario, Francisco M. Ortega Palomares

Gracias por la cita. Un saludo cordial.
Qué pasada. Sé que es una expresión un tanto vulgar para dirigirme a usted, pero es lo que me sale. Muchas gracias por el comentario, no sabe la ilusión que me ha hecho. Y gracias también porque gracias a esta ilustre visita puedo seguir disfrutando de su lucidez. Como usted mismo dice...
"Un agujero negro se debe, entre otras razones, a la implosión de una estrella. Es como si la estrella se apagara en silencio y formara una zona oscura. Ocurre con algunas bitácoras que son como esos meteoros de verano, a los que llamamos estrellas fugaces, y que iluminan la noche por un instante para luego desaparecer y dejar un agujero negro."
Gracias.